Llegué a las 8:59 a.m. al Parque de las Banderas y esperé un rato en el Foto Japón de la Quinta ya que en ese momento estaba lloviendo y no había mucha gente, sólo algunos jóvenes estudiantes.A las 9:07 a.m. fui acercándome a la aglomeración incipiente que se estaba gestando al lado del CAI. Entre vendedores de pitos y sombrillas, observé "color" entre los participantes de esta marcha pues es sabido que en anteriores ocasiones el blanco fue el tono dominante. Pero no sólo fue eso, poco a poco se iba viendo que esta manifestación adquiría un tinte popular, menos urbana que su inmediata antecesora (4 de febrero) y, también, iba matizándose con un aspecto juvenil y entusiasta.
De decenas a cientos y de estos a miles. Muchos fueron los que acudieron a esta cita, comprometiéndose y solidarizándose de una manera emotiva con los familiares de las víctimas que sufrieron el rigor y la dureza de una guerra reproducida en gran parte por ciertos actores bélicos con sangre inocente en sus paladares.
La lluvia seguía cayendo pero el entusiasmo no. Pese al festival de sombrillas que iba en aumento, el espíritu de esta marcha se mantenía intacto e indeleble y reafirmándose en el vigor y la resistencia de aquellas personas que, francamente, no les importó empaparse con tal de proseguir con la marcha.
Las denuncias de los trabajadores se hicieron ver y leer durante el transcurso de la movilización.
Es cierto que esta marcha no tuvo la convocatoria ni el imán mediático que supo alcanzar la marcha del 4 de febrero, pero aun así, ésta se vistió con lo que tenía y con los que son, con rasgos de pueblo, casi costumbristas.
Los integrantes de la Universidad Autónoma de Occidente no fueron tan efusivos como los jóvenes de los colegios pero de igual forma encontraron un espacio donde se explayaron con una frase tan sencilla como cierta.
La gente seguidora (y cuchita...) del inmarcesible M-19 también vociferó en medio de la marcha.
...se preguntaron muchos en medio de la reflexión que causa el escenario sociopolítico colombiano. La lucha sigue..."Coca-Cola es así"...
Todos tenemos derecho a vivir bien, pero siempre encontramos (¿o nos imponen?...) obstáculos en la búsqueda de tal fin.
Cuando de manifestaciones tan sentidas se trata, el ingenio popular brota a través de andanadas virulentas representadas en expresiones tan dicientes como la que se observa en la imagen...



































