
lunes, 10 de septiembre de 2007
El más allá, simulado...

domingo, 12 de agosto de 2007
El cromatismo de la Avenida Sexta, una alteridad socarronamente complementaria

En ocasiones, la amalgama cromática llega a un punto de diversidad tan abrumadora que nuestros ojos adquieren un estado de “ceguedad gráfica”. Al adaptarnos o acostumbrarnos a esta exposición se va perdiendo poco a poco esa percepción y el sentido que tenemos hacia lo gráfico. Ante tanta presencia yuxtapuesta, superpuesta y sobreexpuesta, no “vemos” ni retenemos lo que a veces pasa (hasta) al frente de nuestra visión. Es decir, la saturación a la que nos referimos crea esa indiferencia visual y esa “ceguedad” ante lo que existe, de lo que se encuentra a nuestro alrededor.
Los colores están ahí, dispuestos y diseminados sin soportes conceptuales de peso, sin planificaciones y violentando el buen gusto. Aunque no son los culpables... Pero generan un descontrol abusivo que sigue creciendo y aumentando este caudal de (des)información cromática.
En la Avenida Sexta se puede encontrar toda esa presentación masiva de colores, aunque no existe un equilibrio; no hay controles ni jerarquías, pero sí está permitido el caos pues éste tiene su propio reino en estos sectores.
martes, 10 de julio de 2007
Un día a viva voz

"En los acontecimientos excepcionales –cíclicos o no- son los peatones quienes circulan o se detienen, pero lo hacen de una forma protocolizada, congestionando un conducto habitualmente destinado al tráfico rodado, llenándolo con un fluido excepcional de ciudadanos que marchan o hacen un alto de manera compacta y ostentando un deseo compartido de exhibirse en tanto que comunidad movilizada. La ciudad y su entramado se convierte así, en el sentido literal, en un lugar para la acción social, de igual modo que el espacio social lo es igualmente al pie de la letra, puesto que la sociedad ha transformado el entorno urbano en un soporte para corporeizarse, se ha objetivado, convirtiéndose en una realidad espacio-temporal explícita, no latente.
Por otra parte, resulta como si la presencia masiva de ciudadanos quietos en un lugar o juntos en movimiento en una sola dirección, siguiendo el mismo ritmo, quisiese proclamar la plusvalía en el valor simbólico de los espacios en los cuales se aglutina o transita. En estas actividades, la distribución de los actores y de los repertorios simbólicos no es nunca arbitraria. La disposición de cada uno de los elementos concurrentes –público, autoridades, imágenes, emblemas o símbolos, protagonistas principales- es el resultado de una tarea discriminatoria cuya fuente es una determinada organización de las posiciones…
El uso extraordinario que recibe la calle o la plaza es una expresión más de cómo una comunidad socializa el espacio para convertirlo en soporte para la creación y la evocación de significados; un territorio para amontonar signos de una manera que nunca es arbitraria: gigantes y cabezudos, eslogan reivindicativo, banderas y pancartas, himnos políticos o religiosos, gritos desordenados. Son empleos específicos del espacio público por parte de una colectividad que, inmóvil o itinerante, nunca escoge en vano sus preferencias especiales.
En esas circunstancias, el espacio público es objeto de una transformación, no sólo por los cambios en la intensidad y la calidad del flujo que por él se arremolina o se mueve, sino también por todo tipo de manipulaciones acústicas y ornamentales, que dan idea de la naturaleza que estos actos tienen de auténticas performances; las aceras, las calzadas, las esquinas, los balcones, los comercios y todos los demás elementos escénicos de la vida ordinaria de la ciudad son al mismo tiempo decorado y, por una súbita ‘vitalización’, parte misma del cuadro de actores."1

Ya ha pasado casi una semana desde aquel 5 de julio, fecha inolvidable si se tiene en cuenta, el acompañamiento masivo representado en una marcha que significó la expresión colectiva y el malestar general de millones de colombianos.
Fue el llamado de una jornada motivada por la muerte de los 11 ex-diputados de Cali cuando estos parecían estar todavía en manos de las FARC. Obviamente, el escarnio y la injuria, motivados por el dolor, apuntaron directamente hacia esta guerrilla, aun sin conocerse muy claramente, los detalles y los hechos que llevaron a la muerte a los ex-diputados… Mientras tanto, nos cobija la incertidumbre de un hecho confuso que terminó con la vida de estas 11 personas, aunque revisando un poco la historia de este país, nos podremos dar cuenta que muchas de estas situaciones relacionadas con los conflictos y la violencia terminan en un total desconocimiento y rápida vuelta de página. Aquí en Colombia, la “verdad” casi siempre es temida y ocultada…

“Libertad”, “Paz”, “Vida” y “Respeto”, fueron entre tantas otras, palabras que trascendieron su esencia nominal para convertirse en las consignas de una marcha, adornada con estandartes de todo tipo como los pasacalles, banderas y globos, que se removían en la marejada blanca de gritos y arengas. El centro de Cali palpitó de una forma diferente a los demás días pues sus flujos fueron testigos de una voz que se indignó y se resistió a ser silenciada. Ahora, fue una voz con diferentes tonos, pues es lógico que en una marcha como éstas, que aglutina una gran cantidad de personas, se presenten perspectivas y puntos de vistas variados. Es cierto que unos ofrecían un total apoyo al gobierno, otros… no tanto. Me imagino que estas fechas son idóneas para ser aprovechadas por algunas personas para demostrar este tipo de expresiones.
En cuanto a la extensión del recorrido, la verdad, pensé que sería un poco más largo. Al resolverse sólo en el centro de Cali, quizás se hizo menos afluente. Sin embargo, para algunos, esta decisión debió haber sido de lo más “refrescante” debido al sol inclemente pero fiel acompañante de esta movilización. Un sol como pocos que ha cubierto el panorama diurno de estos días caleños y que obligó a las autoridades a disponer en ciertos puntos del recorrido, de "puestos de hidratación" y atención médica.

El 5 de julio de 2007 entonces, fue una fecha en que, a pesar de los eclécticos intereses que estuvieron presentes en la marcha, fue una “excusa” para el encuentro de todo un pueblo para acompañar en su dolor a las personas y familiares de éstas que han sido desplazadas, secuestradas, desaparecidas, torturadas y asesinadas. Fue un día en el que no hubo un minuto de silencio…
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1 Extracción del libro "Ciudad líquida, ciudad interrumpida" escrito por Manuel Delgado Ruiz, de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia / Sede Medellín. Colección Estética Expandida. Editorial Universidad de Antioquia. De la página 46 a la página 50.
sábado, 30 de junio de 2007
"La sucursal del infierno" según algunos...
miércoles, 27 de junio de 2007
La Sexta en sus primeras horas.
A eso de las 2 de la madrugada de un frío sábado con algo de lluvia, se me dio por tomar algunas fotos a los diferentes espacios de la Avenida Sexta, que mostraba a esas horas un marco desafiante con un falso vacío representado por esa ausencia de la dinámica que muestra el día.
Así, sin más, acompañado de personajes y ambientes prostibularios, de alcohólicos anónimos, de la ecléctica juventud amante de las drogas, de los indigentes sin rumbo y de uno que otro taxista que llegaba a este sector, seguía en mi afán de consolidar estos formidables momentos de un espacio público rozado por el silencio, la oscuridad y ciertas sensaciones sui generis.
A medida que el frío calaba más en estos cuerpos noctámbulos, los únicos sonidos musicales que llegaban a mis oídos y rompían con este silencio hipócrita, se creaban a partir del contacto no tan sutil de algunas botellas con ese suelo húmedo todavía por la pertinaz lluvia. Nótese que ese regurgitar melódico fue un gran impulso para las consecuentes injurias y expresiones verborrágicas de algunos de los presentes, confundiéndose en el entorno una mezcla de inseguridad y gracejo que no pasaría a ser más que el drama momentáneo ocasionado por aquellos gritos. Y resolví por seguir mi camino...
sábado, 16 de junio de 2007
la 'Futbología' del siglo XXI.

Pasión de las masas... Instrumento publicitario... Fuente inagotable de alegrías y tristezas...
Lo cierto es que el fútbol es un deporte que ha transformado su esencia a través de los años, que conforme al contexto, al lugar y a los personajes, fue adaptando a su forma ciertas características ajenas de su significado habitual (la creación de figuras heroicas y la inflexiva situación de aparecer éstos tasados con sumas monstruosas de dinero) hasta convertirse en el espectáculo deportivo que hoy muchos pueden observar. El fútbol del siglo XIX ciertamente engendrará imágenes bucólicas que transitan en el sosiego y la inocencia pero que aun así, se hacen inalcanzables a las fauces mediáticas. Son fugaces pero inmaculadas.
En este momento, el estadio "Pascual Guerrero" ubicado en el barrio San Fernando, adquiere un poco ese tono bucólico... tiene un aire a olvido.
La ausencia de los aficionados hace que el gigantesco escenario despeje en gran medida aquellos protagonismos que inevitablemente cubrían al fútbol en sí. Fuera la divinidad enmarcada hacia los jugadores, hinchas, directivos y el registro de los medios de comunicación, lo que queda del fútbol es su significado más genuino: la alegría representada e incrustada en la diversión pura del mismo juego. Sin pensar en fantasmas ni llenarse de angustias, sin preguntarse en la historia del ayer ni especular por las determinaciones del mañana.
El panorama lo dicta la imagen. La sensación de vacío en las calles próximas al estadio resume una vez más que las campañas de los equipos de la ciudad han terminado. Aunque en otras ocasiones el periplo se extendió un poco más y se consumó con la obtención de los máximos objetivos, desencadenándose desde allí una serie de factores que además de 'sobre-maquillar' al fútbol, le restan su verdadero valor. Pero muchos ya se han acostumbrado, siguen este "show-system" y, les gusta...
martes, 5 de junio de 2007
Más que un imaginario (I).
De "venta de hamburguesas" a espacio para "estar".Es cierto que la foto no fue tomada por la noche así que el interrogante que puedo plantearme sería: "¿qué habrán hecho los dueños de aquellos puestos ambulantes al ver que se le dio otro significado a este espacio?"... Pues precisamente y hasta hace unos días, ése era el espacio donde se ubicaban dichos puestos de comidas y toda una docena de sillas "rimax" engalanando ese 'peladero'1. A continuación, les ofrezco un texto de Abilio Vergara quien, a través de un análisis etnográfico, habla de los parques como espacio de identidad en la ciudad:
"...el parque es opuesto al centro comercial, al museo, a la iglesia, al metro, porque, por ejemplo, permite usar el espacio, leerlo, por cualquier vía, en cualquier dirección.
No hay un libreto que oriente ni los desplazamientos ni el estar, no existe una secuencia obligatoria que ordene el tiempo, el ritmo o la extensión a usar: cada quien puede llegar y quedarse quieto, contemplando y salir cuando se aburra; no obstante, algunos se imponen metas -tres vueltas al perímetro, corriendo o caminando o intercalando velocidades que leen las energías y los años, las urgencias, el esfuerzo o el placer-, pero siempre a voluntad.
Alguien se detiene no en lo que ofrece el parque institucional, sino en la ocurrencia de un niño, en la presencia de alguna avecilla o el rocío en los pequeños pinos o mirando la de un grupo que irrumpe inesperado, precisamente por aquello que posibilita el parque por ser tal.
Aunque, por ejemplo, en los senderos casi todos se desplazan, unos caminan, otros corren, tomando la dirección izquierda de las entradas, de modo que son muy pocos que van -corriente que hicieron, espontáneamente, como masa que se desplaza-; lo que, a su vez, permite que los rostros casi no se miren, que los individuos o grupos, al marchar en la misma dirección, muestren la espalda y así puedan ser mirados sin que nadie se percate -aunque todos saben que son mirados-, así tampoco los ojos pueden.
Las secciones del parque esperan, quienes asisten llegan, los usan o los ignoran, por ahora, pues mañana puede ser otra la historia o puede ser la misma, quizás."2
Bueno, aunque la imagen no presenta a un parque sí es como un sector vertical de tres cuadras reconstruidas con árboles, plantas y algunas bancas, constituyéndose en uno de los espacios públicos más agradables, si no es para 'estar', por lo menos, sí para transitar.
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1 Ubicación: Avenida Sexta entre calles 28 y 29.
2 El texto fue extraído del libro (varios autores) "Lugares e imaginarios en la metrópolis"; la editorial es de "Anthropos"; el autor del escrito es Abilio Vergara quien tituló el texto como "Espacio, lugar y ciudad: etnografía de un parque". Páginas 152 y 153.
domingo, 27 de mayo de 2007
Por una Sexta más 'Calidosa'.




martes, 15 de mayo de 2007
OjO X oJo

¿Está en el lugar equivocado?

lunes, 7 de mayo de 2007
Indudablemente "verde".
miércoles, 2 de mayo de 2007
NO arroje basura...

El mensaje de la imagen es claro y directo (cambia irreflexivamente el "por favor" por el "hijos de puta" otorgándole al receptor un impacto tajante y veloz), aunque estaría mejor si se le quitara el "aquí" porque a dos cuadras se encuentra esta otra imagen:

...tal vez este espacio necesite de mensajes como el de la primera imagen pues parece como que la gente no entiende o no se les habla claro...
domingo, 29 de abril de 2007
"Ingrid picha a domicilio"

miércoles, 18 de abril de 2007
Los supuestos "no-lugares"...

Toda una figurita.
domingo, 15 de abril de 2007
¡Eh, Ave María pues home!

No es tan mala como parece.

Es cierto, la situación no es tan mala, pues se tuvo la oportunidad de estar en la reclusión de mujeres de Cali, charlar con algunas de las guardias y las reclusas y, ver cómo convivían y qué trabajos hacían en este espacio.
No la pasan tan mal como muchos podrían creer. Se divierten, estudian y trabajan; es más, algunas han tenido la posibilidad de crear una especie de microempresas mientras están como reclusas y, continúan laborando cuando ya están en libertad.








