sábado, 2 de enero de 2010
Deconstitución semiológica de la obra “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez
Común, corriente, cotidiano. Tan cercano como mágico. El mundo que ilustra Gabo en “Cien años de soledad” representa situaciones de la vida diaria, donde las historias se desarrollan en el ámbito familiar –muy particular- así como en las calles del pueblo. El lector se puede encontrar con los detalles arquitectónicos, estéticos y vernáculos de la casa de familia a través de las brillantes apariciones de las begonias o el daguerrotipo de la pequeña Remedios –como una especie de imagen icónica-. Sin embargo, la familiarización con los detalles también se encuentra con el reconocimiento de lugares comunes pero particulares como la botica, la iglesia, el prostíbulo o la estación del tren, aunque se habla de estos lugares con una singularidad que manifiestan los pueblos que empiezan a crecer.
Al principio, el pueblo fue fundado por unas trescientas personas, con labores comunes y sin una distinción de rasgos económicos y culturales, pero a medida que el pueblo fue creciendo se hizo “obligatorio” establecer funciones para cubrir ciertas necesidades; entonces, aparecen los lugares señalados anteriormente: la farmacia, la iglesia, el prostíbulo, la estación del tren y hasta una casa gubernamental. El pueblo crecía, pero a pesar de estar ubicado en una región casi inexplorada, el conocimiento de su existencia no fue indiferente al gobierno de la capital: este gobierno, al parecer, ambicioso y celoso de cualquier detalle todavía sin resolver, delegó a uno de los suyos para establecer “el orden, la paz y la tranquilidad” en nombre de la administración centralista. Y ahí llegó Apolinar Moscote, aunque no fue recibido de la mejor forma por José Arcadio Buendía…
En el filtro cromático de “Cien años de soledad”, aparecen significados coyunturales y realistas que se acompañan de otros con sentidos y esencias inclinados hacia lo surrealista. El rojo y el azul hacen parte de la primera definición, mientras que el amarillo surge del segundo enunciado.
La aparición del color rojo se suscita mediante la figura política del Partido Liberal, así como con la violencia y la sangre, que queda profundamente marcada en los días de guerra entre ambos bandos; la violencia, en ese sentido, aparece desde los fusilamientos coordinados en el mismo pueblo hasta la extensión de odio y virulencia que se desencadenó en muchas regiones del país.
El color azul queda convalidado a través de la primera figuración del Partido Conservador en Macondo: la llegada de Apolinar Moscote con la consigna gubernamental de empezar a transformar cromáticamente el blanco de las casas del pueblo al denso azul de su ideología partidista, taimada y provocadora.
Una de las épocas más relevantes en la obra describe cómo pudo empezar la llegada de inversionistas extranjeros para explotar la región de la ciénaga con plantaciones de banano, cuando Aureliano Triste encuentra a un hombre (Mr. Herbert) fuera del hotel de Jacob, enfadado por no conseguir una habitación; allí, con la hospitalidad que poseía todo Buendía en esa época, el hijo del coronel invita a Mr. Herbert a un almuerzo en la casa familiar, con una conversación que se desarrolló mediante el consumo de varios racimos de bananos. Mr. Herbert, que hasta ese momento estuvo trabajando en un negocio de “globos cautivos”, empezó a realizar una serie de estudios para, posteriormente, establecer la compañía bananera.
Los colores están mezclados en la obra de García Márquez, pero se diferencian uno de otro sin mayores dificultades, así como la disposición de engendrarse uno al otro en acontecimientos importantes de la obra, como por ejemplo, la gestación insondable del rojo en el amarillo, con una propuesta sintética que define al banano (amarillo) como signo precedente de la sangre (matanza·rojo). El acompañamiento cromático también se presenta en la situación amorosa y trágica entre ‘Meme’ y Mauricio Babilonia, enfrentando la pasión furtiva de los jóvenes enamorados y las mariposas amarillas que los acompañan…
Así mismo, la descripción de la rosa amarilla que cierto caballero le entrega a Remedios, la bella, se podría diagnosticar como la descomposición física y espiritual de dicho caballero ante una sola sonrisa cándida de la joven “más hermosa del mundo”. A manera de cortejo, emerge la rosa amarilla; a manera de rechazo, la cruel indiferencia de la muchacha.
De la misma manera, Gabo pone a disposición del lector el contacto con situaciones de metafísica y eventos espirituales, que podrían enmarcarse en una serie de pequeñas historias con un enorme significado:
> Cuando el padre Nicanor Reyna entra en un estado de levitación tras beber chocolate… y así, con esa prueba insólita, intenta mantener la fe católica en los habitantes del pueblo.
> Los años de lluvia que sacudieron la economía de Macondo, pero sobre todo, la fortuna (en animales) de Aureliano Segundo y Petra Cotes; años de lluvia que redujeron el número de parrandas organizadas por el festivo esposo de Fernanda del Carpio…
> Cuando Fernanda del Carpio y Remedios, la bella, están extendiendo las sábanas y surge, repentinamente, la elevación divina de la joven hermosa, que se va perdiendo en los cielos con dichas sábanas, pero eso sí, sin evitar el enorme disgusto de Fernanda del Carpio por “desaparecer” con esas sábanas…
Por otra parte, es muy interesante lo que se plantea la familia Buendía para luchar contra el olvido, pues utiliza, en primera instancia, los significantes escritos en un papel para tratar de recordar todo, pero cuando se dan cuenta de que eso no será suficiente, escriben los significados de cada cosa en un papelito y los pegan en su “objeto”, o en las paredes de la casa familiar, lo que da una idea acerca del ánimo voluntarioso del José Arcadio mayor para intentar esquivar el olvido y aferrarse con todo a los recuerdos.
“Cien años de soledad” está compuesto de una riqueza de elementos simbólicos tan atrayentes y a la vez tan familiares que, inevitablemente, la persona que lee esta obra se siente identificada con una de las situaciones particulares de la misma o se enamora de un personaje por la descripción tan imaginativa y seductora del autor. Claramente, la obra de Gabo no es sólo una asunción de su léxico desenvuelto –ya sea formal o coloquial- sino que tiene la capacidad de aterrizar el pensamiento y envolver al lector en sus escritos, pero además de contar, informa, porque tiene el compromiso –quizás adquirido de su intrincado desarrollo como periodista- de acompañar esos universos exiliados de su dilatado imaginario con el panorama cotidiano, tan vívido y descabellado como el mismo Macondo, aunque eso parece sustentar la línea de Gabriel García Márquez: el “Realismo mágico” naturalizado en experiencias y conocimientos ricos, maravillosos; de ahí, la ventaja incuestionable de Gabo volcada en la narrativa atrayente de “Cien años de soledad”, que descubre el oro virgen de dos mundos imperfectos pero parecidos: el real, del que muchos quieren escapar, junto al irreal, mágico, misterioso, encantador y necesario.
lunes, 13 de octubre de 2008
Oferta editorial en la Feria del Libro del Pacífico
Al igual que en los últimos años, con mucho juicio y siempre en el Coliseo Alberto León Betancourt, he estado presente en la oferta editorial en el día de inauguración de la feria; casi en esa compañía, tan agradable por cierto, de tener a mi alrededor cientos de libros que salen despedidos de las cajas y que, con paciencia y con un particular cariño, son acomodados en sus estantes.

Tras pasear por un par de horas por todos los puntos del coliseo, se observa que la oferta de libros no ha ganado ni perdido espacios, presentándose casi las mismas editoriales de los años pasados, dejando a entender que el "nivel de interés" del público ha permanecido estable en los últimos tiempos. Los que, tristemente, tampoco han cambiado, son los precios de la mayoría de los libros de este tipo de festivales culturales; pero, por supuesto, los asistentes podrán encontrar un gran alivio en la proposición especial de obras a diez mil pesos, donde a pesar de su baja tasa, la persona interesada descubrirá seguramente un tesoro difícil de localizar en las librerías generales.

En esta ocasión, tuve la oportunidad de adjudicarme el texto de un autor con gran ingenio: "Las ciudades invisibles" del escritor nacido en Cuba, Ítalo Calvino, lo que terminó siendo una pequeña pero agradable sorpresa ya que no podía encontrar este texto en librerías como la Nacional (donde, a pesar de sus precios elevados, se vierten muchas editoriales) o la Atenas.

En otro lugar del coliseo, una editorial ya había fijado el destino de sus libros colocando en cada uno de estos una etiqueta con dos precios: el precio "original" y, justamente debajo, el precio con "descuento"... sin embargo, en la mayoría de estos textos, el último precio parecía no destacarse por dicha característica pues su valor económico superaba la intención altruista. Es complicado adquirir un libro cuando éste tiene valores de setenta u ochenta mil pesos (¡¡con descuento!!).

Por lo pronto, seguiré deambulando y descubriendo en el Alberto León Betancourt, lugar que parece representarse, en este momento, como un "spa para el espíritu".
lunes, 6 de octubre de 2008
Los nuevos significados en las casualidades


De todas maneras, esta actividad no pasa de ser una intención por reformular algunos de los significados de estos espacios; el aeropuerto cuenta con esa carga semiológica y, por ende, permite el desarrollo de estas posibilidades.
lunes, 10 de marzo de 2008
Marcha 6 de marzo.
Llegué a las 8:59 a.m. al Parque de las Banderas y esperé un rato en el Foto Japón de la Quinta ya que en ese momento estaba lloviendo y no había mucha gente, sólo algunos jóvenes estudiantes.A las 9:07 a.m. fui acercándome a la aglomeración incipiente que se estaba gestando al lado del CAI. Entre vendedores de pitos y sombrillas, observé "color" entre los participantes de esta marcha pues es sabido que en anteriores ocasiones el blanco fue el tono dominante. Pero no sólo fue eso, poco a poco se iba viendo que esta manifestación adquiría un tinte popular, menos urbana que su inmediata antecesora (4 de febrero) y, también, iba matizándose con un aspecto juvenil y entusiasta.
De decenas a cientos y de estos a miles. Muchos fueron los que acudieron a esta cita, comprometiéndose y solidarizándose de una manera emotiva con los familiares de las víctimas que sufrieron el rigor y la dureza de una guerra reproducida en gran parte por ciertos actores bélicos con sangre inocente en sus paladares.
La lluvia seguía cayendo pero el entusiasmo no. Pese al festival de sombrillas que iba en aumento, el espíritu de esta marcha se mantenía intacto e indeleble y reafirmándose en el vigor y la resistencia de aquellas personas que, francamente, no les importó empaparse con tal de proseguir con la marcha.
Las denuncias de los trabajadores se hicieron ver y leer durante el transcurso de la movilización.
Es cierto que esta marcha no tuvo la convocatoria ni el imán mediático que supo alcanzar la marcha del 4 de febrero, pero aun así, ésta se vistió con lo que tenía y con los que son, con rasgos de pueblo, casi costumbristas.
Los integrantes de la Universidad Autónoma de Occidente no fueron tan efusivos como los jóvenes de los colegios pero de igual forma encontraron un espacio donde se explayaron con una frase tan sencilla como cierta.
La gente seguidora (y cuchita...) del inmarcesible M-19 también vociferó en medio de la marcha.
...se preguntaron muchos en medio de la reflexión que causa el escenario sociopolítico colombiano. La lucha sigue..."Coca-Cola es así"...
Todos tenemos derecho a vivir bien, pero siempre encontramos (¿o nos imponen?...) obstáculos en la búsqueda de tal fin.
Cuando de manifestaciones tan sentidas se trata, el ingenio popular brota a través de andanadas virulentas representadas en expresiones tan dicientes como la que se observa en la imagen...domingo, 14 de octubre de 2007
La ceremonia de la soledad

Es una sensación de tranquilidad lejana que coincide con una ausencia entrañable, casi nostálgica. La soledad se siente y también se exhibe.
Este episodio reúne esas imágenes que muestran espacios que parecen deshabitados, con calles solas, lejanas e interminables. Sin embargo, estas imágenes no fueron producto de una intención que mostrara a estos espacios de esa manera, aunque tampoco se originaron por el azar, simplemente, abre una discusión sobre su calificativo como sitio de encuentro; es un tipo de soledad simbólica que invade a la Avenida Sexta, a los transeúntes y a su tránsito por ella.

La ausencia del sujeto en estos espacios denota una resignificación. Sin éste, el espacio no se halla en un estado ideal y completo; no se muestra común y hasta se cubre de un halo misterioso donde lo sensible puede alcanzar un grado tensionante. Sí, tensionante desde ese sosiego de elementos gráficos, con una quietud pasmosa, que inquieta...
viernes, 12 de octubre de 2007
Nuestra Feria del Libro

Bueno, la Feria del Libro del Pacífico se realizó en la primera mitad del mes de septiembre en el campus de Meléndez de la Universidad del Valle, pero publico este tema en estos días ya que estuve algo ocupado trabajando en la tesis...
Creo que esta edición, la del 2007, no fue muy diferente a la de años anteriores ya que se presentó un número semejante de editoriales con un buen catálogo de libros; además, no presencié cosas novedosas que, por lo menos, hayan indicado aspectos más interesantes. Sin embargo, pensándolo bien, creo que faltó una editorial bogotana que, las veces que vino, ofreció un surtido de libros (buenos) a un precio de diez y veinte mil pesos.
Como siempre, hubo stands con libros muy apetecibles pero con valores ciertamente exagerados (con precios que superaban insolentemente los cien mil pesos)... Nada de descuentos.
Debido a estos precios "galácticos" las opciones de adquisición se redujeron considerablemente. Pero pese a este inconveniente, logré adquirir uno de los libros que venía buscando por meses: "La ciudad letrada", del escritor uruguayo Ángel Rama; así que, esto me satisfizo mucho ya que no había podido conseguir este libro en muchas librerías. Ni siquiera estaba en la biblioteca de la Universidad del Valle para describir un poco este detalle; lo que quiero decir es que, esta clase de libros se puede conseguir muy posiblemente en este tipo de eventos.
El pasearse por todos estos pasillos, tan llenos de palabras, de conceptos e ideas, sólo puede hacer que se disfrute, aunque sea no más observando. El libro, tal vez esté en esa dinámica de consumo y comercialización desmedida, pero su real significado, su verdadera esencia, rebasa esa concepción que es generada por las múltiples circunstancias de la posmodernidad, la tecnología, los medios masivos de comunicación y las relaciones de estos factores con el sujeto y la sociedad. Cuántos libros se han publicado... y cuántos más estarán por publicar...
lunes, 10 de septiembre de 2007
El más allá, simulado...

domingo, 12 de agosto de 2007
El cromatismo de la Avenida Sexta, una alteridad socarronamente complementaria

En ocasiones, la amalgama cromática llega a un punto de diversidad tan abrumadora que nuestros ojos adquieren un estado de “ceguedad gráfica”. Al adaptarnos o acostumbrarnos a esta exposición se va perdiendo poco a poco esa percepción y el sentido que tenemos hacia lo gráfico. Ante tanta presencia yuxtapuesta, superpuesta y sobreexpuesta, no “vemos” ni retenemos lo que a veces pasa (hasta) al frente de nuestra visión. Es decir, la saturación a la que nos referimos crea esa indiferencia visual y esa “ceguedad” ante lo que existe, de lo que se encuentra a nuestro alrededor.
Los colores están ahí, dispuestos y diseminados sin soportes conceptuales de peso, sin planificaciones y violentando el buen gusto. Aunque no son los culpables... Pero generan un descontrol abusivo que sigue creciendo y aumentando este caudal de (des)información cromática.
En la Avenida Sexta se puede encontrar toda esa presentación masiva de colores, aunque no existe un equilibrio; no hay controles ni jerarquías, pero sí está permitido el caos pues éste tiene su propio reino en estos sectores.
martes, 10 de julio de 2007
Un día a viva voz

"En los acontecimientos excepcionales –cíclicos o no- son los peatones quienes circulan o se detienen, pero lo hacen de una forma protocolizada, congestionando un conducto habitualmente destinado al tráfico rodado, llenándolo con un fluido excepcional de ciudadanos que marchan o hacen un alto de manera compacta y ostentando un deseo compartido de exhibirse en tanto que comunidad movilizada. La ciudad y su entramado se convierte así, en el sentido literal, en un lugar para la acción social, de igual modo que el espacio social lo es igualmente al pie de la letra, puesto que la sociedad ha transformado el entorno urbano en un soporte para corporeizarse, se ha objetivado, convirtiéndose en una realidad espacio-temporal explícita, no latente.
Por otra parte, resulta como si la presencia masiva de ciudadanos quietos en un lugar o juntos en movimiento en una sola dirección, siguiendo el mismo ritmo, quisiese proclamar la plusvalía en el valor simbólico de los espacios en los cuales se aglutina o transita. En estas actividades, la distribución de los actores y de los repertorios simbólicos no es nunca arbitraria. La disposición de cada uno de los elementos concurrentes –público, autoridades, imágenes, emblemas o símbolos, protagonistas principales- es el resultado de una tarea discriminatoria cuya fuente es una determinada organización de las posiciones…
El uso extraordinario que recibe la calle o la plaza es una expresión más de cómo una comunidad socializa el espacio para convertirlo en soporte para la creación y la evocación de significados; un territorio para amontonar signos de una manera que nunca es arbitraria: gigantes y cabezudos, eslogan reivindicativo, banderas y pancartas, himnos políticos o religiosos, gritos desordenados. Son empleos específicos del espacio público por parte de una colectividad que, inmóvil o itinerante, nunca escoge en vano sus preferencias especiales.
En esas circunstancias, el espacio público es objeto de una transformación, no sólo por los cambios en la intensidad y la calidad del flujo que por él se arremolina o se mueve, sino también por todo tipo de manipulaciones acústicas y ornamentales, que dan idea de la naturaleza que estos actos tienen de auténticas performances; las aceras, las calzadas, las esquinas, los balcones, los comercios y todos los demás elementos escénicos de la vida ordinaria de la ciudad son al mismo tiempo decorado y, por una súbita ‘vitalización’, parte misma del cuadro de actores."1

Ya ha pasado casi una semana desde aquel 5 de julio, fecha inolvidable si se tiene en cuenta, el acompañamiento masivo representado en una marcha que significó la expresión colectiva y el malestar general de millones de colombianos.
Fue el llamado de una jornada motivada por la muerte de los 11 ex-diputados de Cali cuando estos parecían estar todavía en manos de las FARC. Obviamente, el escarnio y la injuria, motivados por el dolor, apuntaron directamente hacia esta guerrilla, aun sin conocerse muy claramente, los detalles y los hechos que llevaron a la muerte a los ex-diputados… Mientras tanto, nos cobija la incertidumbre de un hecho confuso que terminó con la vida de estas 11 personas, aunque revisando un poco la historia de este país, nos podremos dar cuenta que muchas de estas situaciones relacionadas con los conflictos y la violencia terminan en un total desconocimiento y rápida vuelta de página. Aquí en Colombia, la “verdad” casi siempre es temida y ocultada…

“Libertad”, “Paz”, “Vida” y “Respeto”, fueron entre tantas otras, palabras que trascendieron su esencia nominal para convertirse en las consignas de una marcha, adornada con estandartes de todo tipo como los pasacalles, banderas y globos, que se removían en la marejada blanca de gritos y arengas. El centro de Cali palpitó de una forma diferente a los demás días pues sus flujos fueron testigos de una voz que se indignó y se resistió a ser silenciada. Ahora, fue una voz con diferentes tonos, pues es lógico que en una marcha como éstas, que aglutina una gran cantidad de personas, se presenten perspectivas y puntos de vistas variados. Es cierto que unos ofrecían un total apoyo al gobierno, otros… no tanto. Me imagino que estas fechas son idóneas para ser aprovechadas por algunas personas para demostrar este tipo de expresiones.
En cuanto a la extensión del recorrido, la verdad, pensé que sería un poco más largo. Al resolverse sólo en el centro de Cali, quizás se hizo menos afluente. Sin embargo, para algunos, esta decisión debió haber sido de lo más “refrescante” debido al sol inclemente pero fiel acompañante de esta movilización. Un sol como pocos que ha cubierto el panorama diurno de estos días caleños y que obligó a las autoridades a disponer en ciertos puntos del recorrido, de "puestos de hidratación" y atención médica.

El 5 de julio de 2007 entonces, fue una fecha en que, a pesar de los eclécticos intereses que estuvieron presentes en la marcha, fue una “excusa” para el encuentro de todo un pueblo para acompañar en su dolor a las personas y familiares de éstas que han sido desplazadas, secuestradas, desaparecidas, torturadas y asesinadas. Fue un día en el que no hubo un minuto de silencio…
-----------
1 Extracción del libro "Ciudad líquida, ciudad interrumpida" escrito por Manuel Delgado Ruiz, de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia / Sede Medellín. Colección Estética Expandida. Editorial Universidad de Antioquia. De la página 46 a la página 50.
sábado, 30 de junio de 2007
"La sucursal del infierno" según algunos...
miércoles, 27 de junio de 2007
La Sexta en sus primeras horas.
A eso de las 2 de la madrugada de un frío sábado con algo de lluvia, se me dio por tomar algunas fotos a los diferentes espacios de la Avenida Sexta, que mostraba a esas horas un marco desafiante con un falso vacío representado por esa ausencia de la dinámica que muestra el día.
Así, sin más, acompañado de personajes y ambientes prostibularios, de alcohólicos anónimos, de la ecléctica juventud amante de las drogas, de los indigentes sin rumbo y de uno que otro taxista que llegaba a este sector, seguía en mi afán de consolidar estos formidables momentos de un espacio público rozado por el silencio, la oscuridad y ciertas sensaciones sui generis.
A medida que el frío calaba más en estos cuerpos noctámbulos, los únicos sonidos musicales que llegaban a mis oídos y rompían con este silencio hipócrita, se creaban a partir del contacto no tan sutil de algunas botellas con ese suelo húmedo todavía por la pertinaz lluvia. Nótese que ese regurgitar melódico fue un gran impulso para las consecuentes injurias y expresiones verborrágicas de algunos de los presentes, confundiéndose en el entorno una mezcla de inseguridad y gracejo que no pasaría a ser más que el drama momentáneo ocasionado por aquellos gritos. Y resolví por seguir mi camino...
sábado, 16 de junio de 2007
la 'Futbología' del siglo XXI.

Pasión de las masas... Instrumento publicitario... Fuente inagotable de alegrías y tristezas...
Lo cierto es que el fútbol es un deporte que ha transformado su esencia a través de los años, que conforme al contexto, al lugar y a los personajes, fue adaptando a su forma ciertas características ajenas de su significado habitual (la creación de figuras heroicas y la inflexiva situación de aparecer éstos tasados con sumas monstruosas de dinero) hasta convertirse en el espectáculo deportivo que hoy muchos pueden observar. El fútbol del siglo XIX ciertamente engendrará imágenes bucólicas que transitan en el sosiego y la inocencia pero que aun así, se hacen inalcanzables a las fauces mediáticas. Son fugaces pero inmaculadas.
En este momento, el estadio "Pascual Guerrero" ubicado en el barrio San Fernando, adquiere un poco ese tono bucólico... tiene un aire a olvido.
La ausencia de los aficionados hace que el gigantesco escenario despeje en gran medida aquellos protagonismos que inevitablemente cubrían al fútbol en sí. Fuera la divinidad enmarcada hacia los jugadores, hinchas, directivos y el registro de los medios de comunicación, lo que queda del fútbol es su significado más genuino: la alegría representada e incrustada en la diversión pura del mismo juego. Sin pensar en fantasmas ni llenarse de angustias, sin preguntarse en la historia del ayer ni especular por las determinaciones del mañana.
El panorama lo dicta la imagen. La sensación de vacío en las calles próximas al estadio resume una vez más que las campañas de los equipos de la ciudad han terminado. Aunque en otras ocasiones el periplo se extendió un poco más y se consumó con la obtención de los máximos objetivos, desencadenándose desde allí una serie de factores que además de 'sobre-maquillar' al fútbol, le restan su verdadero valor. Pero muchos ya se han acostumbrado, siguen este "show-system" y, les gusta...
martes, 5 de junio de 2007
Más que un imaginario (I).
De "venta de hamburguesas" a espacio para "estar".Es cierto que la foto no fue tomada por la noche así que el interrogante que puedo plantearme sería: "¿qué habrán hecho los dueños de aquellos puestos ambulantes al ver que se le dio otro significado a este espacio?"... Pues precisamente y hasta hace unos días, ése era el espacio donde se ubicaban dichos puestos de comidas y toda una docena de sillas "rimax" engalanando ese 'peladero'1. A continuación, les ofrezco un texto de Abilio Vergara quien, a través de un análisis etnográfico, habla de los parques como espacio de identidad en la ciudad:
"...el parque es opuesto al centro comercial, al museo, a la iglesia, al metro, porque, por ejemplo, permite usar el espacio, leerlo, por cualquier vía, en cualquier dirección.
No hay un libreto que oriente ni los desplazamientos ni el estar, no existe una secuencia obligatoria que ordene el tiempo, el ritmo o la extensión a usar: cada quien puede llegar y quedarse quieto, contemplando y salir cuando se aburra; no obstante, algunos se imponen metas -tres vueltas al perímetro, corriendo o caminando o intercalando velocidades que leen las energías y los años, las urgencias, el esfuerzo o el placer-, pero siempre a voluntad.
Alguien se detiene no en lo que ofrece el parque institucional, sino en la ocurrencia de un niño, en la presencia de alguna avecilla o el rocío en los pequeños pinos o mirando la de un grupo que irrumpe inesperado, precisamente por aquello que posibilita el parque por ser tal.
Aunque, por ejemplo, en los senderos casi todos se desplazan, unos caminan, otros corren, tomando la dirección izquierda de las entradas, de modo que son muy pocos que van -corriente que hicieron, espontáneamente, como masa que se desplaza-; lo que, a su vez, permite que los rostros casi no se miren, que los individuos o grupos, al marchar en la misma dirección, muestren la espalda y así puedan ser mirados sin que nadie se percate -aunque todos saben que son mirados-, así tampoco los ojos pueden.
Las secciones del parque esperan, quienes asisten llegan, los usan o los ignoran, por ahora, pues mañana puede ser otra la historia o puede ser la misma, quizás."2
Bueno, aunque la imagen no presenta a un parque sí es como un sector vertical de tres cuadras reconstruidas con árboles, plantas y algunas bancas, constituyéndose en uno de los espacios públicos más agradables, si no es para 'estar', por lo menos, sí para transitar.
-----------
1 Ubicación: Avenida Sexta entre calles 28 y 29.
2 El texto fue extraído del libro (varios autores) "Lugares e imaginarios en la metrópolis"; la editorial es de "Anthropos"; el autor del escrito es Abilio Vergara quien tituló el texto como "Espacio, lugar y ciudad: etnografía de un parque". Páginas 152 y 153.
domingo, 27 de mayo de 2007
Por una Sexta más 'Calidosa'.




martes, 15 de mayo de 2007
OjO X oJo

¿Está en el lugar equivocado?

lunes, 7 de mayo de 2007
Indudablemente "verde".
miércoles, 2 de mayo de 2007
NO arroje basura...

El mensaje de la imagen es claro y directo (cambia irreflexivamente el "por favor" por el "hijos de puta" otorgándole al receptor un impacto tajante y veloz), aunque estaría mejor si se le quitara el "aquí" porque a dos cuadras se encuentra esta otra imagen:

...tal vez este espacio necesite de mensajes como el de la primera imagen pues parece como que la gente no entiende o no se les habla claro...
domingo, 29 de abril de 2007
"Ingrid picha a domicilio"

miércoles, 18 de abril de 2007
Los supuestos "no-lugares"...














